Cuando Internet actúa como canal de distribución para medios tradicionales, se convierte de algún modo, en una réplica digital de su original y opera como distribuidor de otros medios (radio, prensa y TV), experimenta las presiones que según James Curran (1998), se establecen en la relación sociedad-medios de arriba hacia abajo.
El espacio ilimitado de Internet permite contar con un mayor volumen de información. Esta información, sin embargo, suele ser poco confiable y volátil, ya que su permanencia es discrecional.
Es cierto que con el transcurso del tiempo se ha ido ganando experiencia sobre cómo manejar este medio, cómo hacerlo más interactivo y también, cómo diferenciarlo del original.
Esto puede verse de manera clara en la red: las grandes cadenas de medios tradicionales son las que hasta ahora tienen posibilidades de permanecer en ellas, adicionalmente, cada medio tiene una limitación frente a lo digital: en el caso de la prensa es difícil reemplazar el soporte material (papel) por uno virtual (pasar de los átomos a los bits como diría Nicholas Negroponte); la radio debe reconvertir sus sistemas productivos de manera que pueda incorporar el concepto de la imagen, además de desarrollar software que permita bajar mejor y más rápido sus mensajes; en cuanto a la TV, hasta ahora los sitios en red se han enfocado más a reforzar o promover las programaciones tradicionales, que a desarrollarse a sí misma como una televisión en res.
Creemos que esta función de distribución que ejerce Internet con los medios tradicionales, tenderá a ser transitoria en la medida que se superen las limitaciones de manejo de las redes, a pesar de nuevos recursos de expresión (weblogs por ejemplo) todavía tendemos a reproducir las presiones de las cuales son objeto los medios de comunicación tradicionales, dudando de las voces emergentes y sus construcciones de la realidad
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